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ANUARIO 2004
Hace más de diez años, CERNECO resumía con claridad y contundencia la posición
de los fundadores de CERNECO. «Queremos dejar en claro», señalaba, «que CERNECO
apoya la sanción de una ley de protección al consumidor», pero añadía que el
proyecto que entonces se presentaba atentaba contra los derechos de los
comunicadores y contra la libertad de comunicación.
Desde entonces, CERNECO ha luchado siempre por lo mismo. Nació en la lucha por la
libertad de comunicación comercial, que es una de las libertades fundamentales de
nuestro tiempo, y en ella creció, porque, a lo largo de su primera década de vida,
CERNECO no ha hecho otra cosa que defender de mil maneras este principio. Ésta es,
en efecto, su misión.
Ésta es su misión, y sus objetivos son muy claros: la autorregulación publicitaria,
con el objeto de hacer que, en un marco de libertad, la publicidad no afecte los
derechos de los demás; el arbitraje entre quienes trabajan en esta actividad; la
concienciación sobre la necesidad de una publicidad orientadora para los
consumidores y la ejecución de acciones comunicacionales de interés social
compartido por todos.
En la primera década, a la que podemos calificar de prodigiosa por los logros y el
renombre obtenidos, la presidencia de CERNECO ha sido ejercida por Humberto Rubín y
un grupo de eficientes colaboradores, quienes al igual que los actuales miembros de
Comisión Directiva han bregado, por que CERNECO continúe siendo, no sólo un club de
buenos amigos, sino una organización que nació para defender libertades y derechos y
que aún tiene mucho camino por delante y una gran reserva moral en cada uno de sus
integrantes. Gracias a ellos, CERNECO es hoy, una de las entidades más respetadas y
referente ineludible dentro de la sociedad civil.
Enrique Biedermann
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